VÍSTETE CON LA ARMADURA DEL SEÑOR
- Yoali Velez
- 8 sept 2019
- 6 min de lectura
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza. Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estén, pues, firmes, ceñida su cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con la preparación para anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomen el escudo de la fe con el que podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomen también el casco de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios. por el cual soy embajador en cadenas; que al proclamar lo hable sin temor, como debo hablar. Con toda oración y súplica oren en todo tiempo en el Espíritu, y así, velen con toda perseverancia y súplica por todos los santos. Oren también por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio,
Efesios 6:10-20 NBL
La palabra de Dios nos dice que Él ya nos ha equipado con armadura para poder resistir al enemigo, y Pablo nos dice que tenemos que vestir la armadura completa, no podemos usar una pieza y la otra no. No importa quién eres, de dónde vienes, tu pasado, tu educación, etc. el enemigo siempre estará tratando armar estrategias para detener tu vida, para que dudes de Dios y sus propósitos. Quiero recordarte que es el enemigo quien anda detrás de cada problema, cada situación, cada sufrimiento que estás enfrentando, no lo puedes ver, pero está allí planeando cosas para detenerte. ¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. Recuerden que su familia de creyentes en todo el mundo también está pasando por el mismo sufrimiento. 1 Pedro 5:8-9 NTV
El enemigo ya fue derrotado, pero eso no quiere decir que no va a tratar de destruir tu vida, pero el Señor nos ha dado todo lo que necesitamos para pelear esas batallas, esas artimañas del enemigo. Tu lucha no es contra tus vecinos, tus finanzas, el gobierno, la enfermedad, tu lucha no es contra cosas que se ven, es contra el enemigo invisible que está escondido detrás de cada problema visible que enfrentas.
En mis años de cristiana me he dado cuenta de que el enemigo siempre tiene las mismas estrategias, los mismos planes, trata con nuestras debilidades, con nuestra duda y por eso se nos ha dado una armadura precisa para vencer.
- Cinturón de la verdad: Para un soldado romano el cinturón mantenía todo en su lugar, servía para mantener la túnica interior en su lugar, también servía para mantener la coraza en posición, el cinturón daba balance a toda la armadura. La verdad de las escrituras es lo que nos mantiene, que sostiene todo en nuestras vidas. y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:32 TLA así como el soldado era libre para correr, libre para sostener su coraza, la verdad en tu vida te hace libre, te libera para que puedas hacer lo que Dios te envió a hacer. La verdad de la salvación, la verdad del amor de Dios, de su Gracia, de su poder, de su perdón de pecados. La verdad deshace las mentiras del enemigo. Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre. Juan 14:6
- Coraza de justicia: Protegía gran parte del cuerpo, especialmente los órganos vitales particularmente el corazón y cuando nos referimos al corazón hablamos de las emociones, consciencia, sentimientos, sin la coraza el soldado era totalmente vulnerable al ataque del enemigo, un cristiano sin la coraza es totalmente vulnerable a los ataques del enemigo. Gracias Jesús somos justificados ante el padre, el enemigo quiere que seamos “salvos” por nuestra propia justicia, pero quien nos da justicia es Cristo.
- Calzado de paz: El calzado de un soldado le permitía pisar libremente mientras enfocaba toda su atención en la batalla, ¿Y cómo hablarán de Jesucristo, si Dios no los envía? Como dice la Biblia: «¡Qué hermoso es ver llegar a los que traen buenas noticias!» Romanos 10:15
- Escudo de la fe: El escudo que los romanos usaban cubría completamente su cuerpo y Dios nos ha dado suficiente fe de estar seguros de que estaremos completamente cubiertos para cada flecha que el enemigo tire en nuestra contra para que podamos seguir caminando, sabiendo que Dios está con nosotros, confiar que las flechas no nos van a tocar, sabiendo que cualquier cosa que el enemigo tire para nuestra vida la fe nos protege, nos da seguridad.
- Casco de salvación: Cuidar la forma de pensar, vivir la vida confiadamente sabiendo que eres salvo.
- Espada del espíritu: Es la palabra de Dios que tiene poder, la espada es esencial para poder sobrevivir, la armadura es la protección, pero la espada es nuestra arma, no podemos pelear la batalla sin nuestra espada. En Mateo 4 podemos leer que cada que el enemigo lo tentaba Jesús se defendía con la palabra de Dios. ¿Qué tan bien conoces la palabra de Dios? ¿será que el enemigo conoce la palabra de Dios mejor que tú?
1. Párate firme en cada momento, hay días en que el casco está un poco pesado y se está cayendo, hay días que el enemigo tira tantas flechas que tu brazo está cansado de sostener el escudo. Los israelitas eran buenos guerreros, pero se acobardaron y no entraron en batalla. No cumplieron su compromiso con Dios, ni siguieron sus enseñanzas. Salmos 78:9-10 Estaban bien equipados, pero se rindieron porque creyeron que el enemigo era más fuerte que ellos. No te renuncies durante tu batalla, permanece firme y háblale al enemigo “no vas a poder conmigo” no le des placer al enemigo de que te vea rendido, no le des autoridad al enemigo en tu vida. Dios te ayudara a ganar tu batalla. Moisés continuó diciendo: «Cuando vayan a la guerra, no tengan miedo. Aunque el enemigo sea muy fuerte y numeroso, y tenga muchos caballos y carros de combate, nosotros contamos con nuestro Dios, que nos libró de Egipto. » Antes de entrar en batalla, el sacerdote le dirá a nuestro ejército: “Escúchenme, israelitas, hoy van a pelear contra sus enemigos, pero no tengan miedo. ¡Hagan a un lado la cobardía, y sean valientes! Nuestro Dios peleará por nosotros, y nos dará la victoria”. Deuteronomio 20:1-4
2. Ora en todo momento, Pablo agrega otra parte importante para poder ganar la batalla, la oración nos conecta con el poder de Dios, no podemos confiar en nuestras propias fuerzas, aun con todas las herramientas dependemos completamente de Dios
3. No bajes tu espada, algunas personas ganan una batalla y bajan el escudo, se quitan la coraza, y sin darse cuenta el enemigo está listo para atacar. Tenemos que estar alertas con la espada bien en alto, da gracias, pero estate alerta, el enemigo no descansa.
Dios nos ha equipado, no dejes caer la espada, que hayas ganado una batalla no quiere decir que ganaste la guerra, tienes que seguir firme con la espada en alto. El señor te anima para que puedas estar equipado, listo para la batalla, para cualquier cosa que el enemigo quiera traer en tu contra.
La verdadera fe viene de tu espíritu y se demuestra con la consistencia de tu actitud en los días malos. Puedes orar todo lo que quieras, pero es tu comportamiento el que demuestra tu fe. Por eso, mantente firme, aunque los resultados no demuestren que estás avanzando. No permitas que nada externo te influencie. Sigue creyendo, sigue venciendo la duda. El final de tu día malo comienza cuando nada puede cambiar tu comportamiento de fe. Con problemas o sin ellos, levántate, sigue creyendo. Tienes el respaldo de Dios, ¡Sí vas a llegar, sí vas a poder!

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